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«Nuestra labor es ponérselo fácil a los clientes; intentamos tratarles como una madre»

El CIS no ha entrado de lleno al detalle, pero no es demasiado aventurar que de entre todas las tareas del hogar, la colada y la plancha ocuparían de largo las primeras posiciones en un listado de las labores que despiertan mayor pereza. Por fortuna, los avances tecnológicos ayudan a cubrir las necesidades que el ajetreado ritmo de la vida moderna ponen sobre el tapete. Y en La Rioja existe un exclusivo servicio de lavandería a domicilio, LavoPlus, que recoge tu colada en casa y te la devuelve en perfecto estado de revista. Daniel Anés es el promotor de esta vía de negocio pionera y exclusiva en nuestra región.

NCU- ¿Cómo surge la idea de crear un servicio de lavandería online?

Daniel Anés- Empezamos con la idea de montar un autoservicio y ofrecer otros servicios que en La Rioja no desarrollaba nadie. La meta era aunar en un mismo espacio servicios que hasta entonces estaban dispersos, como el de lavandería y el de tintorería. Con el tiempo hemos ido añadiendo el servicio a domicilio y la lavandería online, que solo existía en grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia.

NCU- La idea parece sencilla, ejercer el papel de las madres de toda la vida…

D. A.- El perfil más habitual de nuestro cliente es un hombre soltero y sí, en ese sentido actuamos como una madre. Cada día hay más aplicaciones de comida a domicilio o venta de consumibles online. Creemos que era un servicio necesario; la gente requiere cada vez más que vayas a su casa a ofrecerle el servicio y esa es nuestra labor: ponérselo fácil.

«Por 15 euros, nuestros clientes se despreocupan del lavado y planchado de su camisa durante toda la semana»

NCU- ¿Hay alguna prenda estrella, esa que no falta en la colada de vuestros clientes?

D. A.- Lo que más trabajamos son camisas y sábanas. Ofrecemos un pack de 10 camisas lavadas y planchadas por 15 euros para que quien vaya de camisa toda la semana pueda despreocuparse en ese aspecto. En cuanto a las sábanas, trabajamos mucho con albergues y pisos turísticos, que son los establecimientos que tienen un movimiento constante de textiles.

NCU- ¿Vuestra clientela más frecuente es autóctona o personas que están de paso en la ciudad y aprovechan las comodidades que le ofrecéis?

D. A.-Normalmente prestamos servicio a clientes de aquí. Sí es cierto que los peregrinos solicitan mucho el autoservicio de lavandería, bien a través de los albergues o viniendo ellos mismos. Pero sobre todo, nuestro público es local; acabamos de abrir una segunda lavandería en Cascajos y la acogida en esa zona ha sido más que positiva, además de cubrir toda el área metropolitana de Logroño con nuestro servicio de reparto.

«Personas mayores que lavaban la manta en la bañera ahora repiten con nosotros»

NCU- ¿Hemos terminado de familiarizarnos los españoles con las lavanderías autoservicio o seguimos viéndolo como algo exótico, casi de película?

D. A.- En los últimos años estamos experimentando un ‘boom’ del autoservicio de lavandería, hasta el punto de que algunas ciudades están saturadas en cuanto a la oferta. Al cliente suele costarle dar el primer paso; primero mira hasta que ven a algún conocido dentro y van perdiéndole el miedo. Tenemos como clientes a personas mayores que seguían lavando las mantas en la bañera y que a partir de la recomendación de un conocido se da cuenta de la comodidad que ofertamos y acaba repitiendo.

NCU- Lo que indican las previsiones es que este tipo de servicios tienen que ir a más, pues cada vez pasamos menos tiempo en casa.

D. A.- En España tenemos un hecho diferenciador respecto a otros países: todo el mundo tiene lavadora en casa. En Estados Unidos o el norte de Europa suele haber una lavandería colectiva en el bloque de vecinos, no suele tener lavadora en casa. Aquí todavía estamos en la fase de recurrir a este servicio para coladas muy voluminosas o para un público que prefiere la comodidad que ofrecemos.

NCU- Es vuestro trabajo, pero confesadlo… Seguro que un poco de pereza os tiene que dar hacer la plancha.

D. A.- (Risas) De lunes a miércoles lo hacemos con gusto, pero cuando se acerca el fin de semana empieza a pesar la plancha. Ahora en serio, lo hacemos con mucho gusto.

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