La estampa comienza a convertirse en habitual, pero en 2017 parece que se va a adelantar. Si el año pasado las visitas al viejo pueblo de Mansilla se convirtieron en una cita obligada del otoño riojano, la sequía que arrastra la región desde hace meses parece que precipitará este fenómeno.
Así se encuentra el embalse a 2 de agosto.

Cuenta con 19 hectómetros cúbicos de agua -el 27,9 por ciento de su capacidad-, dos menos que hace solo una semana, cuando hace un año se encontraba al 59%.


