La Rioja

Cómo convertir el vandalismo en una tradición

El hombre es un animal de costumbres. Y, a pesar de ser racional, en muchas ocasiones su comportamiento no difiere demasiado del resto de seres irracionales. Desde pequeños, aprendemos a hacer cosas por imitación a nuestros mayores, como cualquier chimpancé, como cualquier asno. Y esa actitud pervive en el tiempo, y continuamos dando rienda suelta a ese nuestro instinto primario hasta que dejamos este mundo.

De qué otro modo se puede entender que, de unos años a esta parte, el arco conmemorativo de las Fiestas de San Bernabé, acabe completamente arrasado en su ornamentación a base de hojas de boj. Y no es que cojas una hojita que tienes a la altura de la mano al pasar, como harías muchas veces sin darte cuenta en un paseo por la naturaleza. Si se observa la foto, los tres primeros metros de soporte están completamente arrasados. O lo que es lo mismo, mucha gente ha trepado para conseguir el ansiado trofeo.

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Me cuentan que han visto señoras mayores, rozando la ancianidad, llegar casi a las manos por hacerse con un pedacito de boj. Cuando retiraron el vallado, la gente se abalanzó impidiendo el paso por debajo del arco durante un buen rato. Incluso gente que se acercó con una escalera. Y todo ello, amparándose en el inventado hecho de que es una tradición. Ya se sabe cómo empiezan las tradiciones: uno hace algo, y al año otros repiten lo de aquél. Y ya está montada. Afortunadamente, al primero que se le ocurrió arrancar unas hojitas no le dio por pegarle fuego, o derribar el arco a hachazos. También lo hubiéramos convertido en algo tradicional.

Así las cosas, al Ayuntamiento no le queda otra que vallar el arco para que, por lo menos, quede algo para cuando pasa la procesión el día del santo. Pensándolo bien, ni chimpancés ni asnos caerían en la misma tontería.

LA RESPUESTA DEL AYUNTAMIENTO

Tras finalizar las fiestas, el programa de Radio Rioja (Cadena SER) en el que participa el portavoz del Ayuntamiento de Logroño, Miguel Sainz, atendiendo directamente a los ciudadanos cada lunes ha recibido varias llamadas con esta polémica. Algunas llevaban un tono más duro que otro, pero todas con la misma queja sobre la retirada de boj del arco, salvo una oyente que ha comentado que todavía guarda unas ramitas de hace más de veinte años.

«No sé si habrá que poner un policía ahí», ha señalado el concejal como idea al azar, poniendo el acento en que el Consistorio intentará remediar esta situación el año que viene. «Proteger el arco con metacrilato o lo que sea puede ser un poco feo», ha indicado, aunque en la actualidad son unas vallas las que rodean el arco durante los primeros días en los que está colocado hasta el Día de San Bernabé.

Sainz también ha apuntado que una vecina de la zona le pedía realizar una campaña de concienciación, aunque bien es cierto que el Ayuntamiento aún no ha decidido nada sobre esta cuestión. Tienen un año para realizarlo.

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