El Sereno

Bretón sin papeleras

Hace poco más de un lustro, la corporación que entonces gobernaba la ciudad de Logroño, con Tomás Santos a la cabeza, decidió ir un paso más allá con las peatonalizaciones y afrontar la de una de las calles emblemáticas de la ciudad: Bretón de los Herreros. Como siempre que se acomete este tipo de obra, hubo sus discrepancias entre vecinos y comerciantes, pero finalmente, y con la obra acabada, todos en mayor o menor grado la dieron por buena.

Llamó la atención desde un principio la gran variedad de mobiliario urbano que acogió: farolas de diseño, jardineras, bancos de varios formatos, estatuas, fuentes… lo que unido a las cada día más amplias terrazas de las cafeterías de la zona, y a las dos interminables filas de contenedores que flanquean el paseo, hacen que la zona de tránsito sea en ocasiones muy reducida. Pero lo curioso de todo esto es que, entre tanto mobiliario, se olvidaron de algo fundamental: las papeleras. No hay ni una en toda la calle. Como tu perro sufra un apretón en la puerta del Teatro Bretón, te vas a tener que ir hasta el Espolón o hasta la vecina Once de Junio a tirar la maloliente bolsita.

Mantenga limpia la ciudad, rezaba el viejo eslogan. En ocasiones nos lo ponen muy complicado.

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