Elciego (Álava) celebrará este domingo 14 de julio un homenaje en memoria de las personas asesinadas por la represión franquista en 1936. Entre las víctimas figuran varios riojanos procedentes de localidades como Cenicero, Haro, Calahorra o Aldeanueva de Ebro, cuyos nombres y trayectorias quedaron durante décadas relegados al silencio.
El homenaje, organizado por familiares de Elciego, comenzará a las 11 de la mañana en el parque situado junto al frontón de la localidad. El acto servirá también para presentar públicamente La Pilastra, una nueva asociación dedicada a la Memoria y la Cultura Democrática que nace con el propósito de combatir el olvido y reivindicar la dignidad de quienes sufrieron la represión. La Pilastra impulsará iniciativas para recuperar la memoria de las víctimas y promover la defensa activa de los valores democráticos, entendidos como un pilar imprescindible para el presente y el futuro de la convivencia.

Entre agosto y octubre de 1936 fueron asesinados los vecinos de Elciego David Lamaza, Daniel Palacios, Augusto Rubio, Pedro Osés, Guillermo Bauza, Pablo Cañas, Germán Cornes, Miguel Sáenz, Adrián Uribe y Fidel Uribe, todos ellos ejecutados por partidarios del golpe militar. En 1979, sus familias llevaron a cabo por iniciativa propia la exhumación de la fosa del cementerio de Zambrana, donde se encontraban la mayoría de los cuerpos, y trasladaron los restos a sus localidades de origen. Allí reposan hoy bajo una lápida que los recuerda.
En esas fatídicas fechas, también fueron asesinadas en Elciego personas procedentes de otros municipios cercanos. Fueron especialmente numerosas las víctimas de Aldeanueva del Ebro, ya que trece vecinos de la localidad — ocho militantes de la CNT, cuatro de Izquierda Republicana y uno del PSOE — fueron pasados por las armas.
El homenaje busca restituir la memoria y la dignidad arrebatadas, y reconocer el sufrimiento de sus familias a ambos lados del Ebro.
El acto comenzará con una lectura colaborativa, acompañada de una interpretación musical. Después se procederá a la plantación de un olivo, símbolo de paz y de memoria perdurable, que quedará como referencia para las generaciones futuras. El acto concluirá en el cementerio de Elciego, donde se realizará una ofrenda floral ante la lápida que acoge los restos recuperados en 1979.


