Celebrar un aniversario en la hostelería ya es una pequeña victoria. Hacerlo después de entrar en la Guía Macarfi como uno de los establecimientos revelación del país invita incluso a alguna celebración más. En el caso del Asador San Nicolás, la efeméride llega acompañada de una novedad que conecta directamente con una de las grandes tradiciones gastronómicas de Logroño: la barra de pinchos.
El restaurante, ubicado en el centro histórico de la ciudad, ha decidido incorporar por primera vez una propuesta específica de tapas y pinchos que estará disponible durante las fiestas de San Bernabé y también los próximos fines de semana. Una iniciativa con la que amplía su oferta habitual y busca acercarse a un público que disfruta del picoteo informal sin renunciar al producto y la elaboración.
La nueva barra reúne algunas propuestas reconocibles para cualquier aficionado al tapeo logroñés, aunque con el sello propio de la casa. Entre ellas aparecen elaboraciones de anchoa, salmón ahumado, bacalao, pulpo o ensaladilla, junto a una de las propuestas más vistosas de la colección: una tosta coronada por finas láminas de cecina y queso rallado.

Las imágenes dejan entrever una apuesta por ingredientes de calidad y presentaciones cuidadas. Hay espacio para clásicos reinterpretados, combinaciones marineras y bocados pensados para acompañar el vino y el ambiente festivo de estos días, manteniendo la filosofía de producto que ha caracterizado al establecimiento desde su apertura.
La iniciativa coincide además con un momento especialmente significativo para el restaurante, que acaba de ser incluido por la Guía Macarfi dentro de la categoría «Rookie», reconocimiento que distingue a algunas de las aperturas gastronómicas más destacadas del panorama nacional. Un espaldarazo que llega apenas un año después de levantar la persiana y que ahora se celebra acercando la cocina de San Nicolás al formato más democrático y popular de la gastronomía riojana: la barra de pinchos.


