La Rioja

Destino Kenia: un viaje para «recuperar los valores perdidos»

Alumnos y profesores que participan en el proyecto

Las maletas de Marta Machancoses y Elena López ya están casi listas para volar la próxima semana destino Turkana, al norte de Kenia. Estas dos riojanas emprenden en pocos días una aventura que les «cambiará la vida emocionalmente» y que les mantendrá fuera de sus tierras riojanas de origen por algo más de un mes.

Ellas forman parte del equipo de la ONG Amor Sin Barreras fundada en abril del 2018 por Ana Baz, natural de Labastida, y que ahora afronta su siguiente gran paso. En julio del año pasado comenzaron las obras de construcción de un centro de enseñanza en la aldea africana que por fin va a ser inaugurado el próximo 17 de enero bajo el nombre CEI Pole Pole Olabide y que a su vez ayudó a reactivar la economía del lugar, ya que fueron los locales de la zona quienes levantaron las instalaciones.

«Será una escuela para una treintena de niños de entre 2 y 3 años en la que se les dará clases de educación, inteligencia emocional, asistencia médica y programa nutricional, porque además de colegio será un comedor donde los menores puedan desayunar, almorzar y comer de lunes a sábado», explica Marta. El proceso de selección de estos niños, asegura, fue bajo criterios de necesidad, «porque había niños que comían una vez al día, pero otros que lo hacían solo tres o cuatro veces por semana».

Miembros de la ONG junto a la fundadora, Ana Baz.

Esta logroñesa se estrena en el voluntariado y define este viaje como «una experiencia única a la vez que brutal porque implica salir de tu zona de confrot, dejar aquí tu familia y tu vida para volcarte en los demás, en los más necesitados». Su maleta no va cargada de ropa y zapatos, «lo que lleva son juguetes educativos porque no hay que crearles necesidades que no necesitan».

El proyecto, que cuenta con el importante patrocinio de la empresa agroalimentaria Grupo Amutio y la colaboración de Olabide Ikastola con la ONG Amor sin Barreras y Aztivate Foundation, está en estudio por el ministerio de Educación de Kenia para ser centro de referencia en la zona y así replicarlo en todo Turkana Norte, una de las zonas más castigadas del mundo.

«Ana fue quien me transmitió la pasión por ayudar y vi que este era mi momento, así que di el paso aunque estos días sienta todo un torrente de emociones entre nervios e ilusión», describe. Ella junto con Elena se encargarán de apoyar en el desarrollo y creación de las rutinas de los pequeños en un proceso que los acompañará, esperan, hasta que puedan ir a la universidad.

Instalaciones del CEI Pole Pole Olabide.

«Hemos hecho unos menús adecuados para que estén bien alimentados a través de un programa nutricional creado por la universidad CEU de Valencia y a su vez daremos asistencia a profesores y cocineros. Haremos un poco de todo, pero siempre con un enfoque adaptado a la cultura y costumbres de allá. Además, se les ofrecerá asistencia médica en la clínica pediátrica Santa Martha de Aztivate Foundation cercana al colegio», explica Marta.

Asegura que el trasfondo de este viaje va mucho más allá de dar una educación a estos niños y ayudar a la economía del territorio generando empleo y salarios dignos, así como brindando servicios básicos: «Sobre todo buscamos que los turkana ayuden a nuestra sociedad occidental a recuperar la esencia y valores que hemos perdido a través de testimonios e historias de vida de sus propios protagonistas».

Porque la ONG Amor Sin Barreras se ha convertido ya en una red de personas, empresas e instituciones con propósitos que busca «reescribir la historia desde el compartir porque en estos lugares en donde las personas viven como hace siglos pueden estar las claves para solucionar alguno de los males que aquejan a la descabellada sociedad occidental».

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