El Rioja

¿Por qué hay estos días tanta uva tirada por los suelos de las viñas?

¿Por qué hay tanta uva por el suelo en plena vendimia? Es la pregunta que se hace más de uno, pero tiene una explicación sencilla: en el contexto de los vinos de calidad, es lo que queda si la naturaleza se muestra tremendamente generosa en los viñedos en cuanto a cantidad se refiere y se sobrepasan los rendimientos marcados por el Consejo Regulador. En caso contrario, sanción para el agricultor.

Una gran cosecha siempre resulta bienvenida cuando el vino se destina a autoconsumo, o a la venta a granel sin mayores pretensiones de calidad, pero las bodegas acogidas a la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, por el contrario, saben por experiencias anteriores que los excesos se acaban pagando a la larga.

El exceso de producción se regula en el viñedo, básicamente en la poda y tirando uvas al suelo, manualmente, durante el verano. Pero a veces, también acaba sobrando al final de la vendimia y acaban los racimos esparcidos por la viña cuando mejor está la uva.

El Reglamento de la Denominación de Origen Calificada Rioja es más estricto que el de otras Denominaciones de Origen y los límites de producción máximos autorizados por hectárea está por debajo de la media de las Denominaciones europeas más prestigiosas.

Para las variedades tintas, el límite máximo es 6.500 kg por hectárea y para las variedades blancas, 9.000 kg. Cada año, el Consejo Regulador emite la cartilla del viticultor, en que se refleja las hectáreas de viñedo amparado que posee el viticultor. En base a esas hectáreas y a la producción máxima permitida se calcula la cantidad de cosecha amparable.

Este año, las normas de la campaña apuntaron que «en atención a las condiciones climatológicas que pudieran incidir al final del ciclo vegetativo del viñedo» ese excedente podría ser de hasta 715 kilos de uva por hectárea para todas las variedades tintas y de 990 para las variedades blancas. Si ese 11% se añade al 107% amparado, cada hectárea podría producir y entregar en bodega hasta 7.670 kilos en el caso de uvas tintas y 10.620 en blancas.

La cartilla tiene talones que sirven para tener controladas, en todo momento, las operaciones de compraventa de uva. Cuando el viticultor vende la cosecha al bodeguero, le entrega también los talones correspondientes, que éste remite al Consejo Regulador para que pueda calcular el vino amparable que puede producir con esa cosecha.

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