Firmas

Una visita sencilla para el ministro

Diez días de nuevo año han bastado para que nos hayamos topado de nuevo con la cruda realidad. La 232 se cobró en el segundo martes de 2017 otras dos víctimas mortales y, aunque con menor gravedad en el desenlace, cuatro personas fueron atropelladas en Logroño. Probablemente la lluvia en el primer caso y la vuelta al cole en el segundo, nos devuelven a una desesperante rutina que cada día nos pone en alerta mirando a una carretera que corre paralela a una autopista de pago prorrogado semi-desierta y a las calles logroñesas, unas veces en pasos de cebra, otras lejos de ellos, en donde peatones y conductores no logran una aparentemente sencilla convivencia.

Entretanto, esperamos la anunciada visita del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, antes de que acabe el mes de enero. Hagámosle más sencilla la visita a La Rioja: sólo es necesario que venga con la liberalización de la AP-68 en su recién estrenada cartera. Cualquier otra cosa sería tomada por los riojanos como una burla, como la continuación de una estafa que está costando demasiadas vidas.

El Ayuntamiento de Logroño tiene también la oportunidad en breve (prevé hacer balance sobre los atropellos en la capital la próxima semana) de anunciar medidas que pongan remedio a la increíble peligrosidad que significa cruzar una calle en la capital.

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