Firmas

Obituario: Patricio en la memoria

Pedro Sanz y Patricio Capellan

Suele abusarse de las expresiones hechas porque son cómodas, fáciles de colocar en un discurso y socialmente aceptadas a fuerza de ser repetidas. Entre ellas está aquella que dice que la política es “el arte de lo posible”. Cuando pienso en ella en el momento de escribir estas líneas, percibo lo hueco, lo descafeinado que se queda a la hora de describir la vibrante personalidad de Patricio Capellán Hervías, que fue alcalde de la villa de Haro durante más de un cuarto de siglo y que ha ligado la Historia de esta localidad a su propia y entregada biografía.

Estos días, las redes sociales recogen emocionados recuerdos de esta gran persona y de su inolvidable forma de ser. Y todos, tanto sus compañeros de filas -entre los que tengo el honor de encontrarme- como sus adversarios ideológicos coinciden en señalar la elevada talla de Patricio Capellán y en la irrebatible impronta de su gestión en la capital de La Rioja Alta.

Lejos de clichés y de expresiones manidas como la que mencionaba, para “Patri” (que era como solían llamarle los conocidos) la política era dejar que los días de la semana se fueran tamizando al transcurrir uno tras otro con el filtro de la convivencia y el norte de mejorar la vida de los vecinos y de hacer más habitables e interesantes todos los rincones. Más allá de la consustancial actividad burocrática y de la celebración de las sesiones plenarias del consistorio, para Patri la política era recorrer físicamente todos los días todas las obras que estuvieran en marcha, era tomar el pulso de las cuadrillas que frecuentaban la herradura, era acompañar a los ponentes y visitantes que fueran a desarrollar alguna actividad cultural, era acudir a todas las citas posibles de la agenda de eventos de Haro, era comer con los ancianos siempre que podía, era visitar semanalmente a los jarreros que estuviesen ingresados en el hospital de Logroño… Para Patri la política era atender.

Personalmente, siempre recordaré (aparte de la primera vez que lo conocí como atento público de un recital de poesía) la vez que tuve el placer de compartir coche con él rumbo a Madrid para visitar juntos un Ministerio y sentar las bases de la recuperación del edificio “María Díaz”, frente a la basílica de la Virgen de la Vega, y su conversión en un espacio cultural polivalente muy necesitado por el municipio. Para Patri, la recuperación y puesta al día de los elementos del Patrimonio Histórico y Artístico siempre fue una de sus líneas de trabajo más importantes, y de ello pueden dar fe la Plaza de la Paz, el Palacio de Bendaña, el Museo del Torreón o incluso el propio Ayuntamiento de Haro.

De aquella visita a Madrid guardo el recuerdo de la educación en el trato con los representantes ministeriales, pero también la pasión en la defensa de la propuesta y la firmeza en la convicción que mostraba en la necesidad de recuperar ese edificio. Ahora, cada vez que pase por delante del mismo, cuyas obras comenzarán en breve financiadas íntegramente por el Ministerio que visitamos, no podré dejar de pensar en ese viaje conjunto y en que esas instalaciones que disfrutarán tantas personas pueden considerarse el último gran proyecto que Patricio impulsó para su localidad y para sus vecinos.

Son muchas las conversaciones compartidas con él y muchas las muestras de cariño recibidas de quien aprendí no poco de lo que es estar al servicio de los demás. Es muy difícil poder referirlas con justicia. Pero me queda el consuelo de que no hace falta: porque estoy seguro de que todos los que trataron con él en un momento u otro guardan en su memoria su propia colección de anécdotas -tan válida como la mía- para poder recordar siempre a este gran alcalde, a esta extraordinaria persona que acaba de dejarnos.

Descanse en paz.

José Luis Pérez Pastor

Senador y Coordinador General del Partido Popular de La Rioja

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