El Rioja

El Rioja de 2030, más diferenciado, segregado y democrático que el actual

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El vino de Rioja será de aquí a 2030 “más diferenciado, con una mayor segregación entre los vinos globales y las calidades más altas y con un Consejo Regulador más democrático” que el que existe en la actualidad.

Esas son las principales conclusiones que extrajeron este martes tres voces autorizadas dentro del sector, Agustín Santolaya, María Larrea y Arturo Miguel, reunidos en torno a la misma mesa por el XI International Wine Forum, celebrado en Logroño esta semana. Santolaya, director general de Bodegas Roda, defiende que “es materialmente imposible que convivan bajo el mismo paraguas proyectos, vinos y marcas tan diferentes en la DOC Rioja”.

Asimismo, reclama una democracia “un poco diferente” en la toma de decisiones del Consejo Regulador, “donde no solo manden las botellas y haya un hueco para los creadores de marcas”, ya que “no puede ser que entre los que gobiernan haya un porcentaje tan alto de quienes se aprovechan de la marca para vender grandes volúmenes de vino”.

El director general de Roda ha hecho estas declaraciones en el marco de la mesa redonda ‘Rioja 2030: una visión de futuro compartida’, en la que ha afirmado que “si en Rioja se cumpliera la normativa sería la mejor DO del mundo, porque esto es un paraíso para el vino por su variabilidad”.

Además, Santolaya se ha atrevido a proponer un método para establecer esa segregación, “a sabiendas de que es ilegal”, ha bromeado. Ese modelo consiste en “trazar una raya en el precio medio del vino de Rioja; lo que quede por debajo será un vino para competir y por encima de ese precio se encontrará un vino más especial cuyo lugar más alto lo establece el propio mercado”. Su broma acerca de la legalidad se refiere a que la normativa actual veta la segregación a partir del precio”.

Flexibilidad y agilidad

Por su parte, la directora técnica de CVNE, María Larrea, ha reclamado “flexibilidad y agilidad” al Consejo Regulador para “no cortar las alas a la gente que llega nueva”. “Todo va muy despacio en el mundo del viñedo, pero la normativa debe ser más ágil para adaptarnos a los nuevos tiempos”, añade. No obstante, reconoce que “el Consejo está abriendo los oídos respecto a asuntos que hace cinco años nos parecían impensables, como incluir el nombre de la finca de procedencia en la etiqueta del vino”.

Por último, Arturo Miguel (propietario de Bodegas Artuke), ha deseado que “en 2030 haya gente joven con la ilusión por ser viticultores”. Para entonces, defiende, “es importante que los pequeños vivan siendo pequeños, los medianos vivan siendo medianos y los grandes puedan seguir viviendo siendo grandes”, al tiempo que advierte sobre la importancia de “apostar por el paisaje, la imagen y la tradición”.

“Si de aquí a 2030 nos cargamos tanto porcentaje de paisaje como en la actualidad nos resultará muy difícil ocupar un lugar en la carta de un restaurante con tres estrellas Michelín”, alerta Miguel. De lo contrario, ha concluido, “nos veremos con un flotador en medio del océano esperando a que pase un barco a lo lejos”.

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