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Bailando con mi hermana

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Lo mejor del Debate del Estado de la Región es que ya ha acabado. Y lo peor, que ya ha acabado. En esa eterna dicotomía nos movemos en la política riojana sin encontrar un camino que la solucione. El primer día nada defraudó porque todo defraudó. También echamos en falta en esa primera sesión un Ikea en Logroño al que acudir para tantas mesas (con sus correspondientes sillas) que quiere tener el presidente José Ignacio Ceniceros sin darnos cuenta de que para la segunda jornada, por tanto de manera más inmediata, nuestro problema se iba a centrar en la tecnología.

El Parlamento de La Rioja necesita un par de pantallas (vengámonos arriba y pidamos un videomarcador, que si hay una oferta de 2×1 podemos dejar uno en Las Gaunas). Las cerca de siete horas que duraron ambos debates sólo podían terminar con una traca que justificara un par de mañanas que sólo a Ceniceros parecieron no aburrirle. Por todo lo alto. Votaciones a tutiplén para que nadie se enterara de nada y todos los cálculos hechos en el pactómetro de Ferreras se dieran en cuestión de segundos. No hubiera aguantado el ritmo y habría terminado echando el mismo humo que desprendía hace años la chimenea del antiguo convento de La Merced, otrora fábrica de Tabacalera, más tarde Altadis (ya en Agoncillo) y después la nada.

Ni siquiera el conocido presentador de La Sexta podría haber seguido con su peculiar calculadora las votaciones de las propuestas de los diputados riojanos. PP con PSOE, Ciudadanos en contra y Podemos que se abstiene. Veinticinco, cuatro y cuatro. Aprobada. Podemos con PP, Ciudadanos y PSOE en contra. Dieciocho. No. Diecinueve. Ocho. Recha… ¡No! ¡Aprobada! Y así hasta 324. Menudo cacao. Maravillao. Todo esto, tras ir cantando la presidenta de la Cámara, Ana Lourdes González, una retahíla de números sin parar. “Procedemos ahora a votar la 21, 23, 34, 41, 42…”. Ni una línea ni un bingo. Todos llevaban los cartones marcados.

Era tal el lío, que sólo horas más tarde, cuando los servicios de información del Parlamento enviaron una nota de prensa con los resultados de manera ordenada, se pudo observar que la oposición había conseguido decirle al Gobierno y al PP que tenía que paralizar la aplicación de la LOMCE. Victoria en diferido para PSOE, Ciudadanos y Podemos. ¿Por qué? Por culpa de la tecnología, decíamos al principio. Ahora que el Ejecutivo regional ha decidido implantar la agenda electrónica (sea lo que sea eso), no estaría de más que incluyera la votación electrónica en la Cámara, arreglara el sistema de megafonía e instalara las citadas pantallas para que el personal se entere de qué se está votando. Incluso podrían incluir imágenes para echar unas risas: botellón para prevención de consumo de alcohol, una viña para temas del vino, fotografías de los pueblos…

Hasta llegar al momento de las votaciones, más esperado que una tanda de penaltis cuando ni te va ni te viene el devenir de ambos equipos, nos enteramos por Juan Calvo (Podemos) que el presidente es un mal frutero que pone las manzanas a la venta sólo por el lado bueno y que los jóvenes riojanos vivimos en un eterno círculo vicioso: problemas económicos → falta de emancipación → no vivimos en pareja → no tenemos hijos. Y así nos quedamos sin riojanos. Ya lo decíamos también ayer con la propuesta de lema para una campaña que acabe con el problema demográfico: “A gozar, a gozar, que La Rioja se va a acabar”.

Mientras Calvo nos ilustraba desde el atril, Jesús María García (PSOE) flipaba en Twitter porque el diputado de la formación morada había citado a varios asistentes entre el público por su nombre de pila. Pero el que más flipaba (no se quedó tanta gente dormida como el primer día, aunque el socialista César Luena no puede decir lo mismo ni Noemí Manzanos que no leyera hasta el Sport) era el popular Jesús Ángel Garrido con el discurso de la portavoz del PSOE, Concha Andreu: “El mundo cambia. Nosotros y la administración, no”. Casi se pone a bailar sevillanas en su escaño. O algo así en un giro raro de las manos y el cuello.

En la contestación de Ceniceros se volvió a constatar que estamos en tiempo de poetas aunque ya haya acabado Agosto Clandestino. Y el presidente lo es. Quizás para el 2017, cuando quiere decirle Diego Ubis (Ciudadanos) que es un mejor presidente. Otra vez volvió a encogernos el corazón: “La confianza es algo que cuesta mucho ganar y poco perder. Pasa lo mismo en la política que en nuestras vidas personales”. “Algunos somos como somos y no vamos a cambiar. Soy como soy y así voy a seguir siendo. Le doy las gracias por sus críticas, las acepto -le dijo a Juan Calvo”.

Y tras aceptar las críticas (que también comenta con sus consejeros “porque es el mejor camino”), mano tendida y diálogo. Mano tendida y diálogo. Mano tendida y diálogo. “Puse por delante una realidad y un sentimiento: La Rioja crece y mira con ilusión hacia un futuro mejor, el que estamos logrando juntos. No busqué el protagonismo inmediato ni ahora quiero que se busque el regate corto”. Sin regate corto ni protagonismos, trabajando en equipo y con mucho tiki-taka en el centro del campo. Así es Ceniceros. Y de ahí, ha dicho, no se va a mover. Los goles ya llegarán, si es que llegan. No tiene prisa. No comparte la filosofía de Maradona: “Llegar al área y no poder patear al arco es como bailar con tu hermana”.

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